EL PECADO DE LA IDOLATRÍA

     (1 Co. 10:7, 14-22 y Éxodo 32:7)

     

          Cuando Moisés subió al monte Sinaí y tomó en sus manos la ley contactó que la misma se inicia con una declaración básica seguida de una prohibición. Esta lógica demanda nos muestra la naturaleza del Dios a quien debían amar y servir. Este declara: “Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto... no tendrás dioses ajenos delante de mí”. (Ex.20:2-3)

     

          Por tanto Israel había de entender que como el pueblo de Dios, tenía que aborrecer los dioses paganos a quienes habían servido en Egipto y tenían que desterrar sus imágenes al tiempo que debían de aborrecerlas, no obstante este deseo de Dios, los israelitas cayeron constantemente en este grave pecado que rompía esa relación de amor con Dios la cual él deseaba tan ardientemente.

     

          Es triste pensar en esto, pero sólo el destierro producido por el cautiverio Babilónico, como disciplina de Dios, pudo desarraigar la idolatría del pueblo de Israel para convertirse en un pueblo monoteísta en doctrina y práctica, porque por teoría ellos sabían que debían de serlo, pero en la práctica cayeron muchas veces en este pecado.

     

          Desde el siglo VI a.C. esta nación no volvió a adorar otro Dios que no fuera Jehová de los ejércitos, y de cierto es el único pueblo que mantiene una adoración a un solo Dios.

     

          El apóstol Pablo hace referencia a este grave pecado que motivó la destrucción de las primeras tablas de la ley en el monte Sinaí, como del primer pecado del cual tenían que huir los Corintios y hace énfasis no tanto en el pecado mismo de la idolatría sino en la actitud del pueblo frente a los ídolos, en el hecho de que los Corintios participaban de fiestas y situaciones donde los ídolos eran adorados, y no tenían en cuenta su testimo­nio frente a los hermanos débiles como se declara en (1 Co. 8:9 y 10:14-22).

     

          Ciertamente que estas diversiones y juegos, se revestían de un carácter licencioso y no de un carácter dominado por la piedad.

     

    Veamos la enseñanza bajo el siguiente bosquejo de estudio:

    I)    Causas del pecado

    II)   Efectos del pecado

    III) Aplicaciones prácticas.

     

    I) CAUSAS DEL PECADO

    (1 Co. 10:7; Ex. 32:1-35)

     

    A.  La impaciencia del pueblo y su ignorancia.                     

    1.   El apóstol Pablo mismo al iniciar el capítulo 10 dice: “Porque no quiero hermanos que ignoréis”. De la misma manera vemos como ahora el pueblo de  Israel, producto de la impaciencia, por ignorar lo que su líder estaba haciendo recurre a Aarón para que les hiciera un ídolo.

    2.   La ausencia de Moisés dentro de la congregación causó impaciencia y el pueblo actuó con furia y violencia, a tal punto que Aarón fue intimidado a construir el ídolo de oro como nos narra Éxodo 32:1 cuando el pueblo dijo: “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”.

    3.   Los israelitas mostraron en su impaciencia una falta de reconocimiento a la autoridad de Moisés, notemos: La ligereza con que se refieren a él. “Este moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto”. Manifiestan su inconformidad con él. “No sabemos que le haya acontecido”. ¿Qué de aquellos que se cansan de esperar a Cristo? Otra causa del pecado.

     

    B.   La debilidad de Aarón.

    1    Cuando el pueblo se dirige a quien Moisés había dejado toda la responsabilidad de la dirección del pueblo y le dicen: “Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros” Éxodo 32:1b; él actúa en debilidad y actúa a favor de la petición del pueblo idólatra.

    2.   Lamentablemente no se recoge un sólo versículo en que Aarón tratara de disuadir al pueblo de su pecado, sino que Aarón tomó miedo del pueblo y de inmediato les dijo: “Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos” Éxodo 32:2.

    3.   De igual manera notamos como Aarón se dispone a darle forma con buril y les fabrica con sus manos un becerro de fundición y no conforme con esto les edificó un altar para que el pueblo lo adorara según leemos en Éxodo 32:4, 5. Aunque luego actuó con hipocresía e irresponsabilidad ante el reclamo de Moisés narrado en Éxodo 32:24, 25.

    4.   Moisés culpó a su propio hermano y así dijo en Éxodo 32:21 - “Y dijo moisés a Aarón: ¿Que te ha hecho este pueblo, que has tirado sobre él tan gran pecado?” ¿Qué de aquellos pastores que se amoldan a lo que el pueblo quiere oír y hacer para proteger su vida y su estatus?

     

    Otra causa del pecado.

    C.  La mundanalidad que todavía les dominaba.

    1.   Éxodo 32:6 se destaca el deseo que tenían los Israelitas de dar riendas sueltas a sus pasiones, ya que no se dispusieron a adorar solamente al becerro de oro sino que el pueblo se sentó a comer y a beber y se levantó a regocijarse, por supuesto de una forma carnal y pecaminosa.

    2.   Este es el punto ahora es traído por el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:7 cuando dice: “Ni seáis idóla­tras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levanto a jugar”. Haciéndonos entender que aquellos que hemos recibido a Cristo y volvemos a desear cosas pasadas de las cuales hemos sido libertados, también podemos caer en los mismos excesos en que cayeron los israelitas.

    3.   Este detalle lo resalta Pablo porque precisamente los corintios, quienes habiendo recibido la gracia de Dios y habiendo visto la liberación que en Cristo habían obtenido, todavía querían sentarse en lugares de idolatría a comer y a beber, jactándose de una madurez que no tenían, porque mostraban su inmadurez no tomando en cuenta el daño que causaban con esto a los débiles de conciencia.

     

    II) EFECTOS DEL PECADO

    (1 Co. 10:7; Ex. 32:1-35)

     

    A.  Corrupción del pueblo.

    1.   Es tremendamente traumático ver como el pecado de idolatría corrompe al hombre en todos sus pensamientos y obras. Cuando el mismo Dios dijo a Moisés: “Anda desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido”. Dios sabía lo que vendría para el pueblo de Israel, él sabía la corrupción que reinaría entre ellos y esto era lamentable.

    2.   A través de la historia Bíblica hemos visto como todo aquel que ha idolatrado se ha corrompido en todos los aspectos de la moralidad, y Dios mismo lo ha hecho evidente en su palabra.

    3.   En aquel momento histórico del cual Pablo hace referencia, la corrupción se propagó dentro del pueblo de Israel y todos cayeron en grandes pecados, pecados de los cuales fueron librados por la mano poderosa de Dios, pero a través de tristes disciplinas. Es una realidad que aquellos que se corrompen por causa del pecado, no solo traen vergüenza sobre ellos mismos, sino que Dios mismo se avergüenza de ellos.

     

    Otro efecto de este pecado es:

    B.   La separación de Dios.

    1.   Dios mismo hizo evidente a Moisés su separación del pueblo y aquel Dios que había guiado a este pueblo a través de una columna de humo y fuego en su salida de Egipto para introducirlos en la tierra prometida, ahora estaba dispuesto a raer estos hombres de la faz de la tierra como dice Éxodo 32:10.

     

    2.   Dios mismo declaró a Moisés que este ya no era su pueblo, pues ellos no estaban haciendo la volun­tad del que le había redimido. Ahora el Dios que había redimido a los hijos de Israel para convertirlos en su pueblo, estaba dispuesto a exterminarlos, como fruto de su pecado.

    3.   Notemos lo que nos dice Éxodo 32:8 donde Dios hace evidente la causa de la separación. “Pronto se han apartado del camino que yo les mandé”... Este es el Dios en el cual hemos creído un Dios que en (Ex. 20:3) habla declarado a este pueblo, “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Y que en (Ex. 24:7b) oyó a Moisés cuando dijo: “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”.

     

    Otro efecto evidente fue:

    C.  La muerte de mucho pueblo.

    1.   Cuando Moisés bajó del monte llamó por Jehová a aquellos que quisieran servir a Dios y todos los hijos de Leví a quienes Moisés encomendó pasar por espada a los pecadores, muriendo por aquel pecado 3,000 hombres.

    2.   El mismo Moisés había hecho beber el polvo de oro del becerro a todos los hijos de Israel como vemos en Éxodo 32:­20 cuando dice: “Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel”.

    3.   Todos aquellos que murieron, fallecieron para consagración del pueblo y para buscar la bendición del que pecase tendría que morir por su pecado, así lo declaró Dios en Éxodo 32:33 al decir: “Y Jehová respondió a Moisés: al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro”. También dijo Dios a Ezequiel: “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá”. (Ez. 18:4).

     

    III) APLICACIONES PRÁCTICAS

    (1 Co. 10:7, 14-22; Ex. 32:1-35)

     

    A.  Moisés exhortó al arrepentimiento.

    1.   Moisés, luego de haber aplicado la pena capital llevó al pueblo a entender que habían cometido un gran pecado, pero él estaba dispuesto a interceder para que Dios se aplacara como dijo en (Éxodo 32:20): “Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado”.

    2.   Moisés sabía lo que ya Dios había pensado hacer con el pueblo de Israel y estaba consciente de que este Dios a quien había conocido no podía dejar pasar un pecado como este y dejar impune a los pecadores.

    3.   Hemos de recordar lo que nos dice Éxodo 20:4, 5 donde Dios dice que visitará la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen, por esta causa Dios tenía que traer disciplina a su pueblo si quería santidad en ellos.

     

    B.   Moisés intercedió para obtener misericordia.

    1.   No hay cosa más hermosa que conocer el poder de la oración y como Dios mueve su voluntad frente a un alma humillada. Moisés intercedió ante Dios y dijo: intercedió diciendo: “Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado. Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón”. Éxodo 32:31-35.

    2.   En su oración de intercesión Moisés expresó:

    ·         Su aborrecimiento del pecado (v. 31) “Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro”.

    ·         Su deseo de ver el bienestar espiritual de su pueblo (v. 32) “Que perdones ahora su pecado…”

    ·         Su disposición de morir antes de perecer espiritualmente (v. 32) “…y si no ráeme ahora de tu libro que has escrito”.

    3.   Aquí Moisés manifiesta la ternura del amor que tiene por su pueblo, él no quiere vivir si su pueblo no vivía, él se siente tan pecador como el que más de su pueblo, aunque él no cometió su pecado. Juan 10:11 nos muestra que Moisés fue un buen pastor, porque estuvo dispuesto a dar su vida por las ovejas. Moisés viene hacer como un tipo de Cristo, que hasta que no vio su pueblo en el portal de la tierra prometida no estuvo plenamente realizado.

     

    C.  Este pecado tiene consecuencias.

    1.   Muchas fueron las veces en que el pueblo de Israel cayó en el pecado de la idolatría, y muchas veces en que en la Palabra de Dios recoge estos acontecimientos y las advertencias que Dios mismo les dio a través de los profetas como nos dicen el Salmo 106:19-48 y Hechos 7:38-43 por Esteban.

    2.   Este pecado de idolatría es el que fue también recordado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:7, 14-22, el texto que hemos estudiado, para que tuviéramos como ejemplo aquellas cosas que sucedieron a Israel y de las cuales debemos apartarnos. “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (10:14).

    3.   Estos pasajes nos hacen entender que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y que todos los que formamos parte de su pueblo tenemos que honrarlo y apartarnos del pecado, especialmente de la idolatría para servirle solo a él, porque él es fuerte y celoso como dice su Palabra.

     

    CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

    Para concluir debemos traer algunas aplicaciones prácticas, las cuales citamos y desprendemos de las enseñanzas de 1Corintios 10:6, 7 y del pasaje estudiado en Éxodo 32.

    Primeramente entendamos que las cosas sucedidas, sean malas o buenas, deben ser tomadas como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como nuestros antepasados codiciaron.

    En segundo lugar, no debemos olvidar que la idolatría, a cualquier cosa, es infidelidad contra Dios y que los idólatras serán juzgados y no heredarán el reino de Dios.

    Por último mis hermanos no codiciemos lo que hemos dejado atrás, porque hacer tal cosa lo único que traerá a nuestras vidas es maldición.

    © 2015 Mi Biblia